lunes, 15 de octubre de 2007

MI COMENTARIO DE LA SEMANA.

Las Verdades de Miguel
Miguel Salazar
msalazar@laverdadesdemiguel.com.ve

MI COMENTARIO DE LA SEMANA. Ave de mal agüero. Una malentendida integración latinoamericana amenaza con llevarnos por un voladero. Hay cuestiones que, como el sol, no se pueden tapar con un dedo. Mientras el país se encuentra obnubilado por la avalancha de los dólares petroleros, se está implementando una política contrarrevolucionaria, que habrá, además de sus otras implicaciones, de mutilar el territorio venezolano. Trabajando a la calladita, con intención quizá de no levantar una marejada patriota en Venezuela, la Comisión Presidencial Negociadora para la Delimitación de las Áreas Marinas y Submarinas entre Colombia y Venezuela (Coneg), manejada por intereses contrarios al país, se prepara para presentar el acuerdo con miras al establecimiento de las fronteras entre ambas naciones. La Coneg sostiene el criterio según el cual la costa seca ha generado derechos de Colombia sobre el golfo de Venezuela. “El acuerdo es un hecho”, me lo reveló Giovanna De Michele, una venezolana, analista internacional que funge de miembro de la Coneg: “En verdad, Colombia sí tiene derechos sobre el Golfo y el acuerdo es inminente… debemos arreglar este problema de una vez por todas”. Indagando me entero y corroboro que la señora De Michele fue dejada cesante como profesora del Iaeden por su posición a favor del Gobierno de Estados Unidos y oponerse a los nuevos esquemas de estudio de ese instituto militar. Con razón, ahora entiendo por qué la suerte está echada en cuanto a cederle a Colombia espacio en el Golfo. La Comisión Presidencial, encabezada por el embajador venezolano Pável Rondón y Pedro Gómez Barrero por Colombia, mantuvo también un encuentro en junio pasado. El asunto salió del congelador de boca de Hugo Chávez, quien a decir de El Tiempo de Bogota, reveló que “él quiere que los venezolanos vayámonos preparando, porque yo quiero que solucionemos el diferendo con Colombia en el golfo de Venezuela”. Y si sopesamos el criterio del presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, Saúl Ortega, “se puedan resolver las diferencias, que son una herencia colonial… y evitar que se quiebre la unidad de los pueblos”, ya podemos imaginarnos. Jamás en Colombia se ha escuchado en labios de sus negociadores tanta ecuanimidad y disposición. Por supuesto, que la mesa está servida para la entrega de parte del golfo de Venezuela al país neogranadino. Me pregunto qué quiso decir Chávez con eso de que “vayámonos preparando” porque él quiere que “solucionemos el diferendo”. Sería interesante saber qué entiende Ortega por herencia colonial, ¿o es que acaso ya Colombia no se ha llevado suficiente territorio venezolano en el cobro de esa herencia? ¿De cuál unidad habla Ortega? De la unidad sostenida por la señora De Michele, en su criterio a favor de negociar el Golfo. Todo ciudadano venezolano, civil o militar, debe rechazar una nueva entrega de la soberanía nacional.
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